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De una reflexión cuerda, Sor Juana Inés de la Cruz

Sor Juana Inés de la Cruz De una reflexión cuerda Con el dolor de la mortal herida, de un agravio de amor me lamentaba, y por ver si la muerte se llegaba procuraba que fuese más crecida. Toda en el mal el alma divertida, pena por pena su dolor sumaba, y en cada circunstancia ponderaba que sobraban mil muertes a una vida. Y cuando, al golpe de uno y otro tiro rendido el corazón, daba penoso señas de dar el último suspiro, no sé con qué destino prodigioso volví a mi acuerdo y dije: ¿qué me admiro? ¿Quién en amor ha sido más dichoso? -  De una reflexión cuerda, Sor Juana Inés de la Cruz

El deseo del imperfecto, Felipe Patarroyo

Relato  Autor: Felipe Patarroyo El deseo del imperfecto Siendo el espectador y abrumado por el mensaje de lo común, aquel se pierde y piensa ¿qué sería de mi si…?  Siento un vacío en el pecho, comprendo esto que es respirar sin aliento, esa soledad incomprendida, un momento sin sentidos, sólo y ahí… creo, después de todo nunca lo estamos, pero lo olvido porque me alejo, ni lo quiero comprender.  Solo observó, escuchó y callo, nunca estoy presente, estoy ahí, no vivo eso, no lo transmito, no lo entiendo ¡qué incómodo! Pero después de todo no lo comprendería, así lo explicarás. "No tiene uso común sin compartir" me dicen pero, no te enojes por favor, no lo mal entiendo, solo no lo entiendo. - "Es aquel que busca ocultar la consecuencia de sus acciones y no su imperfección" Mientras más confronto al mundo y lo analizo confirmo que he de sellar y limitar hasta el último desborde de sentimiento, he de suprimirle hasta llegar a jurar no sentirlo...

Lo fatal, Rubén Darío

Ruben Dario Lo fatal Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque esa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror… Y el espanto seguro de estar mañana muerto, y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos, y la carne que tienta con sus frescos racimos, y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, ¡y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos!… -  Lo fatal, Rubén Darío 

Memento mori, Valentina Patarroyo

Cuento  Autora: Valentina Patarroyo Memento mori Las llantas del bus avanzan lento, con cautela, sin afán; dentro de él hay pocos pasajeros, están cansados, fatigados, desmotivados y un silencio ensordecedor los gobierna con supremacía.  Mira a través del vidrio, la cuidad es una jungla de concreto, inamovible en su perfección va encendiendo pequeñas luces amarillas, miles de ellas; y entonces allí están, su amada que tendida en brazos deja derramar de su pecho perforado pequeños lagos de sangre que buscan fervientemente tocar el asfalto mojado, siente gran incapacidad de expresar alguna palabra pero sus sutiles suspiros emiten un particular olor a miel; lo observa a él, quien empieza a derramar un manantial de lagrimones por su rostro, que terminarían empapando sus cuerpos de suplicio, de dolor.  Con fuertes gemidos le suplica a la muerte que se aleje, que se marche de una vez por todas, y su amada, con tranquilidad inefable cierra sin afán sus ojo...

La vida es sueño (Fragmento), Pedro Calderón de la Barca

Pedro Calderón de la Barca Es verdad, pues: reprimamos esta fiera condición, esta furia, esta ambición, por si alguna vez soñamos. Y sí haremos, pues estamos en mundo tan singular, que el vivir sólo es soñar; y la experiencia me enseña, que el hombre que vive, sueña lo que es, hasta despertar. Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¡que hay quien intente reinar viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte! Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende. Yo sueño que estoy aquí, destas prisiones cargado; y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qu...

Oscuridad, Alejandro Cristancho

Poema  Autor: Alejandro Cristancho Oscuridad En la soledad del llanto,  Bajo la lluvia danzan los muertos  Y no cesa el fuego,  tampoco el odio  El escrutinio del destino,  Les da muerte sin ellos saberlo  Y en ese vaivén azaroso del tiempo,  El eco de los ausentes atormenta las almas,  Que alguna vez soñaron con la esperanza de la paz. -Alejandro Cristancho

Alma desnuda, Alfonsina Storni

Alfonsina Storni Soy un alma desnuda en estos versos, Alma desnuda que angustiada y sola Va dejando sus pétalos dispersos. Alma que puede ser una amapola, Que puede ser un lirio, una violeta, Un peñasco, una selva y una ola. Alma que como el viento vaga inquieta Y ruge cuando está sobre los mares, Y duerme dulcemente en una grieta. Alma que adora sobre sus altares, Dioses que no se bajan a cegarla; Alma que no conoce valladares. Alma que fuera fácil dominarla Con sólo un corazón que se partiera Para en su sangre cálida regarla. Alma que cuando está en la primavera Dice al invierno que demora: vuelve, Caiga tu nieve sobre la pradera. Alma que cuando nieva se disuelve En tristezas, clamando por las rosas con que la primavera nos envuelve. Alma que a ratos suelta mariposas A campo abierto, sin fijar distancia, Y les dice: libad sobre las cosas. Alma que ha de morir de una fragancia De un suspiro, de un verso en que se ruega, Sin perder, a poderlo, su elegancia. Alma que nada sabe y todo n...